LA GRAN TRANSFORMACIÓN

La gran transformación

  • 6 Enero, 2016

Estaba en una reunión con el gerente general de una connotada empresa, cuando observo en su escritorio, un frasco de jabón en gel; al percatarse de mi atención, el gerente dice: “es que estos (refiriéndose al personal de planta) además de venir a preguntarme cosas tienen la ocurrencia de despedirse dándome la mano” (¡¡!!).
En otra reunión con otra destacada empresa, el líder máximo, después de exponer nuevas acciones con el personal dice: “y si no cumplen, sacamos el látigo”.

La capacitación en habilidades más solicitada suele ser la dirigida a mandos medios. Pero la mejor capacitación al mando medio puede ser destruida por una botellita de jabón para desinfectar las manos del gerente de las manos de su gente o cuando el látigo es parte del repertorio mental del líder o cuando simplemente no mira a los ojos al hablar, no saluda o pasea su indiferencia ante las necesidades de contacto de su gente.

Demasiadas veces, cuando culmino una capacitación y charlamos con los participantes, una expresión común es: “me va a servir mucho lo que estoy aprendiendo pero aquí debería estar mi gerente general”. Al preguntarles por qué la respuesta es también común: yo puedo aplicar todo esto, pero de arriba no llega lo mismo, si yo aplico esto y luego de arriba es lo contrario… esto te frustra”.

Numerosas empresas no perciben el impacto de la actitud del gerente general en el trabajo de toda la organización. Reforzar al mando medio apoya el trabajo del personal pero un talante impropio del líder máximo torpedeará todo esfuerzo de mejora de la gente. Por el contrario, la capacitación y generación de mejoras en actitudes desde arriba creará un efecto multiplicador del talento de la gente. Desde aquí es donde se puede esperar una gran transformación en la organización.

Como dice Javier Calvo, liderman de la cultura de JV Resguardo, “la gente, en todas las compañías mira al líder máximo”, quieren admirarle, tenerle como referencia, emularle. “El gran cambio es la decisión del líder máximo de transformarse él primero y luego pensar en el éxito de la compañía”. Si el líder máximo no cambia, no escucha, no se mezcla con su gente, si no conecta, no pasará nada extraordinario en la empresa porque la clave está en la actitud del jefe máximo, él es quien tiene la llave para movilizar de forma poderosa a su gente.
Esta visión sobre el impacto de los líderes máximos en la empresa tiene fundamento científico: todos contenemos –como diría el neurólogo español Antonio Damasio- el potencial de la emoción positiva pero también la pulsión negativa: el riesgo de la naturaleza del poder arrastra y obnubila. He aquí todo un reto a los líderes corporativos.

Como el yin y el yang, las fuerzas de arriba y las fuerzas de abajo deben complementarse, creando espacios equilibrados, sanos y de bienestar. La iniciativa del bienestar –y de la productividad, concierne a las cabezas de las organizaciones, donde todo el personal, mira. Sin ella no esperemos una gran transformación en la empresa.

Prof. Sonia Soto
Octubre 2015.

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