¿Estás enviando” mensajes insensibles –NASTYGRAMS- A tus compañeros de trabajo?

  • 23 Junio, 2016

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No había escuchado esa palabra antes, pero es un término perfecto para un mensaje de correo electrónico insensible. Un colega me dijo acerca de una pequeña empresa de venta al por menor donde esos mensajes están causando problemas. Ryan, una líder de equipo en la empresa, envió a Andy un nastygram criticándolo por algo que no le correspondía.  Andy explotó cuando lo recibió y se le dijo a su asistente, Janet. Ella no estaba sorprendida – Andy no era el único a quien Ryan había trastornado. Ryan había trabajado allí por sólo un mes y ya había hecho un montón de enemigos.

Emociones negativas y comunicación virtual

¿Se da cuenta Ryan que envía nastygrams? Ryan debe pensar que sus críticas son apropiadas y que se leerán así. No entiende el “sesgo de negatividad” de sus mensajes y cómo impregnan sus mails.

La mayoría de nosotros vivimos lejos de las amenazas físicas que enfrentaron nuestros antepasados pero nuestro cerebro no lo sabe. La amígdala es la parte del cerebro que explora continuamente por lo que podría dañarnos. Leemos primero lo negativo que lo positivo. Cuando hablamos con alguien, nuestros gestos y voz transmiten nuestras emociones. Cuando envías un mail, el otro lee inconscientemente tus emociones. Cuando crees que tu mensaje es neutral, tu receptor lo interpreta como más negativo.

Nuestro cerebro social y nuestros mails

El NASTYGRAM -sesgo de negatividad- no es lo único importante en los mails de Ryan. En las interacciones cara a cara, si queremos decir algo con impulsividad, nuestro cerebro social dice:

“Un momento, esto no va a funcionar”; pero si estás frente a la pantalla, no tienes feedback para moderarte. Como resultado puedes provocar un incendio en tu receptor. Cuando alguien escribe o contesta furioso, con la amígdala al mando y envía el mensaje, golpea la bandeja de entrada del otro.

Ese incendio –flaming- evidencia la desconexión entre el cerebro social y la pantalla. No actúa nuestra razón. El texto escrito carece de las pistas emocionales que da la comunicación cara a cara o incluso telefónica.

Conectarnos entre todos: Una cura contra el sesgo de negatividad de los mails

Puede ser que las personas que reciben los mensajes de Ryan no la conocen bien. Nueva en la oficina, es probable que no haya conectado socialmente con el grupo. Clay Shirky, que estudia las redes sociales de la Universidad de Nueva York, me habló de un equipo de seguridad del Banco Mundial que funciona las 24 horas del día. Utilizan el Árbol de higuera de Bengala: los miembros principales de cada grupo se reúnen con miembros clave de los demás grupos. En una emergencia, contactan entre sí: tendrán más claridad para evaluar el mensaje de cada grupo. Este mayor conocimiento les facilita confianza para funcionar mejor como grupo.

Al igual que el equipo del banco, muchos de nosotros trabajamos a distancia con personas que rara vez, o nunca, vemos. La videoconferencia, por lo menos en las primeras interacciones también es una ayuda para conocerse unos a otros, lo que les gusta de sus trabajos y hasta la vida fuera del trabajo. Estas conversaciones ayudan a crear una conexión. Al enviar mails seremos más capaces de visualizar al receptor.

Si Ryan hubiera seguido estos pasos antes de enviar mails, no habría caído al foso nastygram:

  1. Guarda el mensaje como borrador
  2. Realiza tres respiraciones profundas (mejor si te tomas más tiempo)
  3. Abre el mensaje
  4. Imagina que eres es el destinatario
  5. ¿Se lee como con tono positivo o negativo?
  6. Revisa el mensaje para reflejar el tono deseado.

Tomar unos momentos en el envío de tus mails, especialmente si estás estresado, te puede ahorrar horas, días o incluso semanas de problemas.

Autor: Daniel Goleman

Traducción y adaptación: Sonia Soto

Junio 2016.

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